viernes, 13 de noviembre de 2015

-Introduzca el titulo de la entrada-


Estas malditas voces que no cesan y justo cuando me siento a escribir todo se desvanece, es agotador hablar contigo mismo múltiples veces en un mismo día. Estoy cansada de las muecas que lanzo al aire y de lo profunda y estúpida que tengo la mirada mientras contemplo un cigarrillo, hasta siento que quisiera parecer interesante. Estoy agotada de este infinito vacío, de lo obsesionada que estoy con contar las lineas del rayado peatonal que están frente a mi balcón y la forma en la que hago el conteo, ¡vaya imbécil!. Se supone que debería estar feliz y no lo estoy y me lleno de asco sólo de pensar en eso, de asco de mi, las caminatas en la noche no ayudan, me siento aturdida al pisar calle, me siento encerrada al quedarme en casa, ¿tengo miedo o quiero tenerlo?, nada parece estar claro y es ingenuo y rebuscado intentar ver de forma más objetiva el panorama. Sé que todo esta bien, sé que no debería tener al alma haciendo el amor con la tristeza, me agobia pensar que soy una de esas adolescentes de cara larga y que intenta contarle al mundo sus pesares y lo miserable de su existencia, pero no, no soy ninguna de ellas, estoy enfadada conmigo. Siempre termino dando pedazos de mi que no quiero, como si viviera en una casa de prostitutas. Últimamente me enfermo seguido, no sé si serán los virus o si será que me estoy pudriendo por dentro, no se si es asesinato o suicidio,

viernes, 25 de septiembre de 2015

¿De novela, yo?
Si cuando voy a escribir mi obra maestra olvido la clave del blog,
sí, de novela.








A ella, tanto,
 que incluso cuando pienso cosas graciosas y estamos de pelea quiero recordarlas para contárselas,
 a ella.

Pelea contra el amor.



¡Que horrible estar de pelea con el amor!
Los perritos no saben que hacer, la grandota se vino conmigo, el peludito se quedo con ella, esperan tranquilos cualquier movimiento casual para el cambio de guardia, o quizás ya me conocen demasiado y saben que iré en busca de contacto, o ella, a veces es ella, no debo mentir.
De pie en el balcón logro verla buscando algo en la cocina, cruzo los dedos para que venga por mi, la pierdo de vista, giro de nuevo, pienso que se ha ido, que ya no será, que no podré decirle lo que llevo pensando estos tres cigarrillos que me han llenado los pulmones, subo la mirada de nuevo y esta ahí, pegada al cristal, abre la puerta, se acerca sigilosa, pregunta ¿Qué pasa? y yo...

-¡Que horrible estar de pelea con el amor!...
(aquí vamos de nuevo)










¿Visceral, yo?
Las entrañas me sudan, me lloran, me gritan.
¿Y qué?